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El síndrome de alineación parental es un desorden que se da a veces en los hijos cuyos padres tienen conflictos por tener su custodia. Los hijos que de forma natural sentirían respeto y amor por ambos padres, empiezan a mostrar síntomas de rechazo, crítica o denigración hacia uno de ellos después de la separación, de forma totalmente injustificada.
Los hijos que sufren alienación parental sienten rechazo hacia uno de sus padres porque son manipulados por el otro progenitor para que acaben distanciándose de ese progenitor y no quieran vivir con él.
Aunque haya muchos casos de padres que manipulan a sus hijos para indisponerlos contra el otro cónyuge, el síndrome de alineación parental o SAP es difícil de diagnosticar y de probar en un juicio.

¿Cómo funciona el síndrome de alienación parental?

El padre/madre que quiere mantener alejado a su hijo de su padre/madre inicia una campaña de desprestigio contra éste sin que tenga un fundamento objetivo, ya que la finalidad es confundir a los hijos para que acaben rechazando u odiando a uno de sus padres a consecuencia tanto “del lavado de cerebro” a que le somete el padre/madre alienador como de las propias conclusiones a las que acaban llegando los hijos.
La participación de los hijos en el proceso de alineación es decisiva ya que ellos mismos refuerzan y mantienen el proceso, sin embargo, esto no cambia el hecho de que la responsabilidad de la alienación es del padre manipulador.

¿Qué consecuencias tiene el síndrome de alienación parental?

En los casos más graves, el hijo manipulado o alienado por uno de sus padres, acaba odiando al otro y evitando todo contacto con él, que es el objetivo que persigue el padre alienador porque lo que quiere es alejar a su hijo del otro padre.
Además, el hijo que ha sufrido alienación parental, cree que la decisión de dejar de ver a su padre/madre es una decisión personal tomada únicamente por él ya que niega estar manipulado.